Los Embajadores WITL siguen superando retos:

Los Embajadores WITL siguen superando retos:

Judith Corachan queda segunda en el Half Triatlon de Zarautz y Juan Carlos Vicente termina el Iron Costa Brava con una lesión en la rodilla:

Una caída en una maratón de montaña hace dos semanas apunto estuvo de echar por el traste la participación de Juan Carlos Vicente en el Iron Man de la Costa Brava, prueba que completó gracias a una capacidad de sufrimiento y una fuerza de voluntad a prueba de bombas.

Juan Carlos sabía que esa rodilla no estaba bien y le iba a dar problemas durante toda la prueba, pero se había prometido a sí mismo hacer una marca concreta que finalmente y por razones obvias no pudo alcanzar. “Tenía la esperanza de que no me doliera, pero yo ya sabía que no iba a ser así”, cuenta Juan Carlos, de 31 años y residente en Sabadell. A pesar de los problemas, empezó la carrera “a gas”, como él mismo describe.

Los primeros dolores que empezaron a aflorar en la prueba de natación, sector que tuvo unas invitadas inesperadas y peligrosas: las medusas. “Varios corredores lo pasaron mal salieron con picadas y a mí me picaron un poco en el pie, pero no eran muy grandes”, explica Juan Carlos, que empezó a pasarlo verdaderamente mal cuando ya llevaba un rato sobre la bicicleta. Unos pinchazos fuertes en la rodilla cada vez que hacía fuerza empezaron a torturarlo poco a poco y cada bache en la carretera era un infierno.

Lo peor, eso sí, llegó en el tramo a pie. La primera de las cuatro vueltas la completó bien, pero a partir de entonces los dolores se hicieron tan insoportables que la posibilidad de retirada empezó a rondarle la mente. “Corría 5 kilómetros y luego caminaba 500 metros para recuperar”, se lamenta Juan Carlos, que con la rodilla al límite, se puso en lo peor: “Me decía que no tenía nada que demostrar, que parase y me fuera a casa… y al final seguías adelante mientras te decías que no, que mejor descansar”.

Si algo le sirvió de inspiración para no desfallecer fue la aparición salvadora de su padre, que le acompañó corriendo los últimos 5 kilómetros para darle ánimos. “Eso fue increíble, se te queda para siempre una experiencia vital así”.

Ahora le queda hacer reposo, pero no mucho, porque dentro de un mes se ha propuesto culminar la Ultra Aneto, una carrera por la montaña de 108 kilómetros con un desnivel positivo de más de 6.000 metros..

Pero el reto más apasionante lo hará con un amigo en septiembre. Tienen intención de completar los 245 kilómetros que separan Sant Cugat del pequeño pueblo de Àreu, (el más lejano al norte de Catalunya) corriendo sin parar. “Esa es la locura más grande que quiero hacer”, explica Juan Carlos mientras se ríe.

Vegano

La constancia de Judith Corachan.

La atleta de Sant Boi no tiene intención de bajarse de la nube en la que está instalada. Si hace dos semanas terminó segunda en Half Triatlon de Bilbao, este fin de semana ha repetido posición en el de Zarautz compitiendo contra algunas de las mejores especialistas en esta distancia. “Es mi carrera favorita”, explica Judith, “porque el público te acompaña durante todo el recorrido”. Como es habitual en ella, empezó como un tiro en el agua, su gran especialidad, y mantuvo el tipo en la bicicleta llegando en tercera posición al tramo a pie a pesar de que las bajadas no son su fuerte en un recorrido con bastante desnivel. “Corriendo tenía a la segunda a un minuto y fui a por ella, y cuando le pasé mantuve un buen ritmo para acabar en segunda posición.

Una nueva experiencia exitosa para Judith, que atraviesa un momento de forma extraordinario que no quiere desaprovechar. En un mes competirá en Andorra en un recorrido muy exigente y poco después se irá a Filipinas en lo que será su primer gran viaje. Ahí tendrá que hacer frente a enemigos poco habituales como el calor o la asfixiante humedad. Nada parece imposible para Judith Corachan, posiblemente en el mejor momento de su carrera.

 

Por | 2016-06-13T19:44:25+00:00 13/06/2016|0 Comentarios

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