Joan Lara nos explica cómo fue su EP7C: 7 días, 7 Ironmans

Joan Lara nos explica cómo fue su EP7C: 7 días, 7 Ironmans

 

Cuando encaré la curva que me conducía al Coliseo, haciéndose cada vez más grande a medida que me acercaba, casi no me lo podía creer, fue una sensación indescriptible”, relata orgulloso Joan Lara. Y no es para menos, este ingeniero de Barcelona acababa de lograr una epopeya nunca antes vista, ni siquiera imaginada: Cubrir los 1355 kilómetros de distancia que separan Barcelona y Roma en una semana a razón de un Ironman al día. Sí, han leído bien. 3,86 kilómetros nadando, 180 kilómetros en bicicleta y la guinda final del maratón para culminar la jornada. Una vez terminado cada Ironman, le esperaban la ansiada ducha, el necesario masaje para recuperar y el vital descanso, indispensable en una travesía de estas características, pues cada nuevo día suele ser mucho más duro que el anterior.

Ha sido muy duro, especialmente el cuarto y el quinto día”, explica Joan, feliz de haber logrado el reto por el que lleva luchando y trabajando tanto. Y no lo hace por cualquier razón, sino para recaudar fondos para la Fundación AFANOC de niños con cáncer y para La Casa del Xuclis. “El jueves los veré y a ver qué me cuentan”, dice, impaciente por ver de nuevos las caras de sus amigos.

Joan Lara EP7C WITL

Acompañado de un equipo que ha estado a su lado desde el principio hasta el final dedicado a ayudarle en temas logísticos para que nuestro héroe en cuestión solo estuviese 100% enfocado en los Ironmans, Joan Lara ha vivido una experiencia que jamás podrá olvidar.

A pesar de que la ruta estaba calculada y estudiada con mucha anterioridad, no han sido pocos los obstáculos e imprevistos que Joan y su equipo han tenido que enfrentar a medida que se alejaban de Barcelona y se acercaban a la vieja capital italiana. “La segunda jornada”, rememora Lara, “nos encontramos una nube de mosquitos impresionante. Estábamos en el tramo del maratón y empezaron a picarme por todos lados: la cara, las piernas, los brazos…” Así durante unos pocos kilómetros que se hicieron interminables “hasta el punto que pusimos la furgoneta por delante de mí para que hiciese de barrera, pero fue inútil. En el parabrisas había un dedo de grosor de mosquitos muertos”.

Joan Lara EP7C WITL

El cuarto y el quinto día, cuando las fuerzas empiezan a flaquear pero ya se avista el final de la aventura, fueron según Joan los más duros. “Había mucho desnivel positivo acumulado y tardamos unas 16 horas en completar el recorrido, recuerda, cuando la media del viaje era de unas 13 horas aproximadamente”.

En la quinta jornada, posiblemente la peor de todo el viaje, fue realmente exigente hasta el punto que Joan tuvo que soportar problemas estomacales que lo mermaron muchísimo. Hasta que un miembro de su equipo le enseñó un video que le mandaron expresamente “sus” niños para darle fuerzas, un empujón de ánimo y vitalidad que impulsó a Joan a correr más que nunca. “Eso fue increíble, me dio una energía brutal que me ayudó a acabar ese día“.

Joan Lara EP7C WITL

El último día, el de la llegada a Roma, fue de los más llevaderos, casi cuesta abajo. Joan pudo descansar más tiempo y pudo saborear esos últimos kilómetros históricos. En el Coliseo Romano, posiblemente uno de los edificios más emblemáticos de la historia de la humanidad, le esperaban su mujer y sus padres.

Es imposible explicar lo que uno siente al llegar ahí después de haber hecho lo que hicimos”, recuerda Joan, que siempre habla en plural, sin olvidarse de su equipo. “Ha sido una experiencia vital que se me quedará grabada para siempre”.

Así sea, por los niños con cáncer.

¡Grande, Joan!

joan lara EP7C WITL

 

Por | 2016-07-11T19:44:18+00:00 11/07/2016|0 Comentarios

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